Nada más bello que ver a una niña... una mujer con tanta fortaleza en la voz. Dejo esta canción porque aunque estos días han sido más de encierro se siente algo de libertad en el pecho.
lunes, 13 de julio de 2020
sábado, 11 de julio de 2020
Diario 6
El día de hoy escucho que mi compañera está en clase, desde hace un tiempo está a la expectativa de esta sesión... pues se llama «Familia
e iglesia». Ha sido un desastre, solo se ríe.
A mí esto me genera mucha rabia y quisiera no decirlo pero me genera mucho odio.
Lamento que mi lenguaje sea poco académico, que en vez de argumentos mis palabras sean desde la experiencia y desde esta sensación tan repulsiva que esta situación genera. Pero bueno, es un diario... mi diario, me daré el lujo de decir qué siento como lo siento, aunque eso hiera susceptibilidades; esta es solo mi percepción.
Ahora bien, me gustaría describir porqué tanta ira, porqué me siento así y quiero manifestar porqué es importante que lo plasme aquí. Bueno, resulta que en esta clase que menciono dicen que:
- El hombre desea, elige y está con una mujer que le de hijos.
- La lucha (porque aparentemente es una) feminista lo único que trae consigo es una especie de irresponsabilidad social. Esto lo mencionan a propósito del tema del aborto.
- La pansexualidad es aquella que acepta la atracción sexual hacia todo, en ese sentido acepta violaciones, gusto hacia niñxs, en fin todo...
- Una buena mujer es aquella que mantiene bien su hogar y satisfechos los deseos de su marido.
- La relación ideal es entre hombre y mujer ya que es complementaria, pero además si hay problemas en el hogar es culpa de la mujer, pues es ella quien vela por el bienestar de la familia.
- Para mantener a un hombre feliz las mujeres deben darle comida y sexo.
- La idea perfecta de familia es que un hombre fecunde a una mujer, porque así se procrea. En ese orden de ideas, ni la fecundación in vitro ni la adopción son buenas.
Hay muchas cosas más, pero escuché menos de una hora de clase y no puedo más ¿cómo es posible que una sesión de 8 horas sea con este discurso? ¿cómo es posible que personas que saldrán a trabajar como orientadorxs de familia tengan clases como esta? ¿por qué mi compañera debe callarse para poder sacar esta materia adelante? ¿por qué la violentan de esta forma?
Que violencia simbólica tan pesada, tan amarga y tan descarada.
Por otra parte, quiero aclarar que esta clase la da un padre y aunque yo sepa que no todas las religiones ni curas son así, esto solo despierta mucha ira y repudio hacia todo lo que tenga que ver con la religión. Pues ahorita solo pienso en toda la discriminación que promueven y me enoja ¿cómo es posible que un padre gane un sueldo pero no una monja?
Entiendo muy bien que no está bien generalizar, que no todo se mueve bajo las mismas premisas pero es tanta mi ira que hoy solo haré eso.
Lo único que calma mi ira es esta canción:
Entiendo también lo violenta que puede llegar a ser esta canción y lo asumo. Pero es lo que siento el día de hoy. Me siento herida y me duele que mi compañera deba pasar por esto.
Creo importante traer todo esto a colación, porque al final esto perjudica en todo sentido a las mujeres y a los cuerpos feminizados Traigo esta historia a este blog porque a veces me siento segura y fuerte en un seminario como este, pero después de esto me da miedo pensar cuantas personas están siendo violentadas y formadas con este enfoque.
Definitivamente el mundo es un espacio muy peligroso para las mujeres, a propósito de ello grabé una parte de una serie (Bojack Horseman):
Que dolor y que rabia...
viernes, 10 de julio de 2020
Co-ponencia Jaqueline Sánchez
Como ya he mencionado anteriormente, me disculpo nuevamente por hacer estos comentarios tan fuera de lugar... tan alejados en el tiempo en que se llevó a cabo la discusión, mi proceso ha sido algo lento debido a dificultades y estoy adelantándome en el trabajo de mis compañeras. Por eso, aunque la discusión ya se dio, aquí estoy procurando dar cuenta de mi perspectiva y leyendo el esfuerzo de mi compañera.
He leído y analizado un par de veces la ponencia y en cada ocasión he
podido entender un poco más y mejor los conceptos, la forma, el fondo y la
estructura tanto de la misma como del texto que nos convoca. Debo ser sincera
en que me he visto perdida en algunos momentos y he necesitado enfocar aún más
mi atención para llegar a comprender lo mejor posible los planteamientos… ha de
ser por mi inseguridad al leer. Pero algo positivo es que al leer a mis
compañerxs empiezo a tener mayor claridad, eso me pasó.
Al observar el conjunto de aportes que tanto las autoras mencionados por
Braidotti como ella misma han hecho al crecimiento y al fortalecimiento de la
identidad femenina (o por lo menos a pensarla) pienso que el mayor poder que
tenemos para lograr una plena consciencia de lo femenino es la discusión, el análisis y el crecimiento conceptual
que permiten este tipo de ejercicios académicos y/o filosóficos. Desde luego
hay un conjunto de conocimientos y experiencias acerca de muchos temas que
debemos manejar para llegar a un punto de equilibrio entre las dualidades
permanentes en el ser, tanto interno como social, y así lograr el completo
desarrollo humano. No sé si ese desarrollo vaya de la mano con la
plurisexualidad pero ciertamente tendrá un componente sexual (a menos que el
avance tecnológico y el post humanismo se deshagan de ese aspecto del ser).
En primer lugar quiero destacar que al observar los enfoques conceptuales
tanto de las autoras citadas como de la propia Braidotti, no me enfoco en la
diferencia o en la controversia que pretende dar más peso o veracidad a uno o a
otro argumento, pues pienso que inclinarme por una sola propuesta implicaría,
de alguna manera, renunciar a las otras y puesto que estudio para aprender y
crecer en conocimiento es más acertado, para mí, tener una perspectiva
ecléctica, complementaria más que comparativa.
En cuanto a la importancia que tiene el radicalismo de la sexualidad
femenina planteado a partir de Wittig donde se habla de la necesidad de
redefinir la sexualidad de la mujer sacándola del concepto tradicional y de la
obligación social de lo que es ser mujer, para convertirla en «lesbiana» una
definición que rompe con la imposición patriarcal sobre la sexualidad femenina
y que la empodera desde la subjetividad no condicionada de sus deseos, pienso
que aunque esta línea de pensamiento está enmarcada en la básica controversia
de los deseos, gustos o preferencias sexuales de los individuos (no solo de las
mujeres) y aunque entra en la esfera de la lucha por los derechos de las
minorías (que a menudo terminan siendo etiquetadas y más excluidas), también es
un importantísimo avance en el despertar de la conciencia de lo que implica lo femenino, pues hace notar que hay
personas decididamente enfocadas en tocar y replantear este tipo de conceptos y
derechos que, en el caso de las mujeres, suelen estar vetados y sobre los
cuales hay poquísimos espacios para opinar, investigar o socializar.
En ese sentido, también me agrada y pienso que es complementaria, la
propuesta menos radical y más profunda de Braidotti, quien plantea un cambio partiendo
de la comprensión de las diferencias y de las iniquidades que hacen de las
mujeres un grupo social subyugado por la dinámica patriarcal de la sociedad
para llegar a lograr, con base en ese empoderamiento y en ese conocimiento, el
tan necesario cambio social. Claro que no es tan simple, ya que hay muchos
factores que influyen en ese proceso y las dimensiones que se requieren para
abordarlo traspasan la linealidad de lo cotidiano. Me resulta muy interesante
ver a lo largo de la ponencia como para lograr la definición de lo femenino de forma subjetiva y libre de
imposiciones sociales se hace necesario tocar aspectos tanto del componente
psicológico como del componente social.
En mi opinión el paso por cada área del conocimiento que se requiere para
comprender este tema y la profundidad/delicadeza con que se debe tratar cada
parte hacen que la construcción, la deconstrucción y la reconstrucción de la
subjetividad femenina y de los
paradigmas de la sociedad sean lo más importante de esta actividad.
Para concluir quiero felicitar a la ponente y agradecerle por permitirnos leer su importante aporte.
Diario 5
En estos días, en donde la violencia contra las mujeres es más explícita, es inevitable sentirme herida ¿cómo no sentirlo propio?, ¿cómo no sentir miedo?, ¿cómo no sentir esta desesperanza? y sobre todo ¿cómo podría garantizarle seguridad a una niña... a una mujer?
No entiendo cómo puede faltar sentido común en una persona para herir a otra.
Me parece irrazonable que se priorice el deseo de un hombre, de un viejo... de un ser inhumano.
Me parece ridículo que a pesar de tantos casos no cambie nada.
Me entristece que todo este tema de la violencia contra la mujer sea más un asunto mediático, pero en la vida real no hay dicha protección.
Me duele que se re-victimice a un ser que ya sufrió todo el dolor que puede haber en el mundo y que acosen a sus familias.
Todo me atraviesa, me absorbe y mutila.
Pero lo que realmente me arranca el corazón es que una persona después de sufrir tanto, de aguantar un cuerpo externo y tener que recordarlo... se sienta culpable.
Eso anterior lo pensaba por algo que leía:
Quisiera ayudar a otras, caminar con ellas, llenarles el corazón y decirles eso: que ellas no son culpables, que todo está bien, que cada una es un mundo maravilloso, que...
Esto me recuerda a un poema de Rosamaría Roffiel:
Quise ser hombre
Una vez quise ser hombre
para casarme con mi
hermana
que ya lleva tres divorcios.
Para amar a mis amigas
que en cada relación
mueren un poco.
Quise ser hombre
para fecundar sus vientres,
no de hijos, sino de poesía,
vino tinto, relojes parados,
unicornios azules.
Para decirle a Josefina
cuanto admiro su forma de
entregarse.
Para escribirle a Rosi
esas cartas que no llegan
nunca.
Llamar por teléfono a Pilar
que espera tantas tardes.
Llenar de caricias
prolongadas
el espacio de Beatriz,
que vive sola
y le tiene miedo a los
temblores.
Quise ser hombre,
para amarlas a todas y no
sentir más
el frío de sus lágrimas en
mi playera,
ni mirarlas apagarse,
ni presenciar sus funerales
en sus ataúdes de treinta
años.
Quise ser hombre
para invitarlas a volar el
periférico,
a bailar descalzas porque
el América
le ganó al Guadalajara,
para llevarlas del brazo
hasta una cama
donde no tengan que fingir
orgasmos.
Pero soy mujer y, aunque
puedo compartir con ellas la
poesía, escribirles cartas,
llamarlas por teléfono,
llenarlas de caricias
prolongadas,
volar el periférico,
bailar descalzas,
secar su llanto,
tocar su alma…
No es suficiente.
No les alcanza.
Porque, desde niñas,
aprendieron que los hombres
son un premio al que hay que amar,
aprendieron que los hombres
son un premio al que hay que amar,
sin importar si ellos las aman.
Así me siento constantemente, no podría describirlo de una mejor forma.
Co-ponencia Juan David Contreras
Co-ponencia Juan David Contreras
Buen día, quiero disculparme por estar aquí tan
tarde. No ha sido fácil ponerme al día, sin embargo, en eso ando. Por otro
lado, me he sentido algo mal porque no quiero dejar la sensación de que no me
importa qué tienen por decir mis compañerxs. Entonces estoy aquí tarde
comentando, aunque ya se llevó el diálogo dejo mis apreciaciones.
Considero que la ponencia que nos presenta el
compañero es de suma importancia para entender quién es y qué plantea la autora
en referencia. Me entusiasma notar que en medio del tema que nos reúne y de los
argumentos de Braidotti hay bastantes espacios para el análisis que a su vez
requieren de investigación y análisis profundo, pues aunque ella tiene puntos
de vista bastante sólidos basados en su conocimiento y en su experiencia,
pienso que, para debatirlos de una forma constructiva, es necesario conocer
también otras referencias complementarias a la autora.
Me han llamado la atención dos planteamientos que,
a mi modo de ver, merecen un análisis que justifique o debata si merecen
convertirse en premisas para adherirse filosóficamente a las ideas de la
autora, de no hacerlo creo hablaría mal de mi capacidad argumentativa. Según
dice el ponente, Braidotti señala que es desafiante pensar a través de procesos
más que de conceptos, si vemos esta premisa como el necesario paso que debe
darse para ampliar y avanzar en la creación de la identidad femenina desde todos sus componentes subjetivos,
materiales y sociales, entonces estoy de acuerdo con esta, pero hago salvedad
en que para mí es un prerrequisito conocer y pensar los conceptos antes de
poder pensar en los procesos con todos sus flujos e interconexiones. El ponente
refiere otra premisa de Braidotti, esta dice que no se trata de saber quiénes
somos sino en qué queremos convertirnos en este caso. Con respeto quiero
permitirme no estar completamente de acuerdo, pues considero que como sucedió
con la primera premisa, esta también tiene prerrequisito, es decir que para
determinar claramente a dónde queremos ir es obligatorio saber quiénes somos,
sino estaremos dejando de lado la mitad del proceso.
Para romper con la estructura lineal del accionar
hegemónico del pensamiento falocéntrico implantado en los individuos y en la
sociedad, es necesario conocer plenamente esa estructura y a la par crear una
nueva versión mejorada, eso implica construir nuevos esquemas y estrategias
sobre los cimientos existentes para que así
se sostenga cada peldaño, de lo contrario debemos partir de cero y
definir nuevamente conceptos para luego pensarlos y poder así convertirlos en
procesos cognitivos aplicables a las dinámicas subjetivas y sociales ¿cuánto
tiempo tomará eso?.
Alguien puede decir que mi planteamiento respecto
al prerrequisito de la segunda premisa propone perpetuar la estructura social
que existe e incluso que de hacerlo así no tendremos el cambio que queremos ver
en el pensamiento y en las acciones humanas; quiero aclarar que esa sería una
forma equivocada de interpretar mi análisis, pues al decir que lo importante no
es quien eres sino para dónde vas, estás restando importancia a tu esencia para
darla a tu objetivo, corriendo antes de aprender a caminar, y siendo así ¿vale
la pena sacrificar o relegar el autoconocimiento para satisfacer un plan de
acción?. Aún los nuevos modelos deben tener una estructura sino carecen de
soporte filosófico y tarde o temprano colapsan, sino fijémonos en nuestra
construcción social que lleva miles de
años creando la estructura que tenemos actualmente, para que en el siglo XXI podamos implementar
la apertura del pensamiento que implica la libertad de acción frente a la
sexualidad femenina y el ser social, se requiere moldear lo que tenemos y adaptarlo
a las condiciones cambiantes pero no partiendo de la nada o de la anarquía sino
de la recreación conceptual, política y subjetiva de lo que necesitamos
mejorar. Espero que este análisis de paso a un sano ejercicio de entendimiento
de las premisas que, de Braidotti, hace mención tan acertadamente el ponente.
Gracias por leer y hasta pronto.
Diario 4
Diario 4
Hace como 7 años escuché esta canción, la canté
hasta cansarme de ella, pero también disfruté la cara de desagrado de mi
familia… les costaba decir algo al respecto. Era un lenguaje divertido: nadie
decía nada, todos sospechaban y había algo de repulsión al respecto.
Sin embargo, generaba algo de miedo hablar de una
canción, algo divertido para mí en aquel momento.
¡Tendencia aberrante!
¡Crimen abominable!
¡Amor vergonzante!
¡Busto depravado!
¡Costumbre infamante!
¡Pasión ignominiosa!
¡Pecado nefando!
¡Vicio sodomita!
¡Acción contra natura!
Si los sexos: obtusos, transversales,
Si tangentes, paralelos, diagonales,
Si verticales o perpendiculares.
Unos son tales otros horizontales.
Si lesbianas, si gays, si bisexuales
Si transgeneros, travestis, transexuales
Hermafroditas, intersexos, asexuales
No se nos hizo ser heterosexuales.
Quisiera recuperarme un poco, ser más así hoy.
Pero ahora la del miedo soy yo.
jueves, 9 de julio de 2020
Co- ponencia Nicolas Méndez
Co-ponencia
Nicolás Mendez
Esta co-ponencia está escrita más a manera de comentario, pues la discusión al respecto ya pasó y no pude participar; no obstante, dejo mi impresión porque valoro el trabajo de mi compañero y aunque tarde he decidido ponerme al día.
Me parece que la ponencia maneja un lenguaje
claro, conciso y fluido. Además me parece interesante que se divida la ponencia
teniendo en cuenta el contexto histórico para luego sí hablar de lo central en
este capítulo.
Ahora bien, entiendo que tu comprensión de dicho
capítulo apunta a que la autora «intenta superar el error del feminismo radical,
el cual era totalizante e invisibilizaba una parte del movimiento» y que por
otra parte, es relevante la articulación que Haraway traza entre los
movimientos sociales y el avance tecnológico. Esto anterior lo veo de forma más
precisa en este apartado de la autora
Así, el mito
de mi cyborg trata de fronteras transgredidas, de fusiones poderosas y de
posibilidades peligrosas que gentes progresistas pueden explorar como parte de
un necesario trabajo político. Una de mis premisas es que la mayoría de los
socialistas estadounidenses y de las feministas ven profundos dualismos entre
mente y cuerpo, animal y máquina, idealismo y materialismo en las prácticas
sociales, formulaciones simbólicas y artefactos fisicos asociados con la «alta
tecnología» y con la cultura científica.
(Haraway, p.262)
Claro, en la cita anterior hay más información, no
obstante, la traigo a colación porque algo que me llamó mucho la atención de
esta parte del libro es pensar en ciertos conceptos más allá del dualismo.
Pues, pareciera que en esos dualismos que trazamos casi naturalmente las cosas
se opusieran entre sí. Con Haraway se puede llevar más allá la mirada; a no
limitarse a la dualidad o contradicción, sino ver cómo hoy en día hay cosas que
no necesariamente son distintas. En ese sentido es muy interesante la unidad que propone Haraway cuando habla de los distintos feminismos y sus luchas.
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