viernes, 10 de julio de 2020

Co-ponencia Juan David Contreras


Co-ponencia Juan David Contreras

Buen día, quiero disculparme por estar aquí tan tarde. No ha sido fácil ponerme al día, sin embargo, en eso ando. Por otro lado, me he sentido algo mal porque no quiero dejar la sensación de que no me importa qué tienen por decir mis compañerxs. Entonces estoy aquí tarde comentando, aunque ya se llevó el diálogo dejo mis apreciaciones.
Considero que la ponencia que nos presenta el compañero es de suma importancia para entender quién es y qué plantea la autora en referencia. Me entusiasma notar que en medio del tema que nos reúne y de los argumentos de Braidotti hay bastantes espacios para el análisis que a su vez requieren de investigación y análisis profundo, pues aunque ella tiene puntos de vista bastante sólidos basados en su conocimiento y en su experiencia, pienso que, para debatirlos de una forma constructiva, es necesario conocer también otras referencias complementarias a la autora.
Me han llamado la atención dos planteamientos que, a mi modo de ver, merecen un análisis que justifique o debata si merecen convertirse en premisas para adherirse filosóficamente a las ideas de la autora, de no hacerlo creo hablaría mal de mi capacidad argumentativa. Según dice el ponente, Braidotti señala que es desafiante pensar a través de procesos más que de conceptos, si vemos esta premisa como el necesario paso que debe darse para ampliar y avanzar en la creación de la identidad femenina desde todos sus componentes subjetivos, materiales y sociales, entonces estoy de acuerdo con esta, pero hago salvedad en que para mí es un prerrequisito conocer y pensar los conceptos antes de poder pensar en los procesos con todos sus flujos e interconexiones. El ponente refiere otra premisa de Braidotti, esta dice que no se trata de saber quiénes somos sino en qué queremos convertirnos en este caso. Con respeto quiero permitirme no estar completamente de acuerdo, pues considero que como sucedió con la primera premisa, esta también tiene prerrequisito, es decir que para determinar claramente a dónde queremos ir es obligatorio saber quiénes somos, sino estaremos dejando de lado la mitad del proceso.
Para romper con la estructura lineal del accionar hegemónico del pensamiento falocéntrico implantado en los individuos y en la sociedad, es necesario conocer plenamente esa estructura y a la par crear una nueva versión mejorada, eso implica construir nuevos esquemas y estrategias sobre los cimientos existentes para que así  se sostenga cada peldaño, de lo contrario debemos partir de cero y definir nuevamente conceptos para luego pensarlos y poder así convertirlos en procesos cognitivos aplicables a las dinámicas subjetivas y sociales ¿cuánto tiempo tomará eso?.

Alguien puede decir que mi planteamiento respecto al prerrequisito de la segunda premisa propone perpetuar la estructura social que existe e incluso que de hacerlo así no tendremos el cambio que queremos ver en el pensamiento y en las acciones humanas; quiero aclarar que esa sería una forma equivocada de interpretar mi análisis, pues al decir que lo importante no es quien eres sino para dónde vas, estás restando importancia a tu esencia para darla a tu objetivo, corriendo antes de aprender a caminar, y siendo así ¿vale la pena sacrificar o relegar el autoconocimiento para satisfacer un plan de acción?. Aún los nuevos modelos deben tener una estructura sino carecen de soporte filosófico y tarde o temprano colapsan, sino fijémonos en nuestra construcción  social que lleva miles de años creando la estructura que tenemos actualmente,  para que en el siglo XXI podamos implementar la apertura del pensamiento que implica la libertad de acción frente a la sexualidad femenina y el ser social, se requiere moldear lo que tenemos y adaptarlo a las condiciones cambiantes pero no partiendo de la nada o de la anarquía sino de la recreación conceptual, política y subjetiva de lo que necesitamos mejorar. Espero que este análisis de paso a un sano ejercicio de entendimiento de las premisas que, de Braidotti, hace mención tan acertadamente el ponente.

Gracias por leer y hasta pronto.

Diario 4


Diario 4

Hace como 7 años escuché esta canción, la canté hasta cansarme de ella, pero también disfruté la cara de desagrado de mi familia… les costaba decir algo al respecto. Era un lenguaje divertido: nadie decía nada, todos sospechaban y había algo de repulsión al respecto.

Sin embargo, generaba algo de miedo hablar de una canción, algo divertido para mí en aquel momento. 



¡Tendencia aberrante!
¡Crimen abominable!
¡Amor vergonzante!
¡Busto depravado!
¡Costumbre infamante!
¡Pasión ignominiosa!
¡Pecado nefando!
¡Vicio sodomita!
¡Acción contra natura!

Si los sexos: obtusos, transversales,
Si tangentes, paralelos, diagonales,
Si verticales o perpendiculares.
Unos son tales otros horizontales.

Si lesbianas, si gays, si bisexuales
Si transgeneros, travestis, transexuales
Hermafroditas, intersexos, asexuales
No se nos hizo ser heterosexuales.




Quisiera recuperarme un poco, ser más así hoy. Pero ahora la del miedo soy yo.


jueves, 9 de julio de 2020

Co- ponencia Nicolas Méndez


Co-ponencia Nicolás Mendez

Esta co-ponencia está escrita más a manera de comentario, pues la discusión al respecto ya pasó y no pude participar; no obstante, dejo mi impresión porque valoro el trabajo de mi compañero y aunque tarde he decidido ponerme al día. 
Me parece que la ponencia maneja un lenguaje claro, conciso y fluido. Además me parece interesante que se divida la ponencia teniendo en cuenta el contexto histórico para luego sí hablar de lo central en este capítulo.
Ahora bien, entiendo que tu comprensión de dicho capítulo apunta a que la autora «intenta superar el error del feminismo radical, el cual era totalizante e invisibilizaba una parte del movimiento» y que por otra parte, es relevante la articulación que Haraway traza entre los movimientos sociales y el avance tecnológico. Esto anterior lo veo de forma más precisa en este apartado de la autora

Así, el mito de mi cyborg trata de fronteras transgredidas, de fusiones poderosas y de posibilidades peligrosas que gentes progresistas pueden explorar como parte de un necesario trabajo político. Una de mis premisas es que la mayoría de los socialistas estadounidenses y de las feministas ven profundos dualismos entre mente y cuerpo, animal y máquina, idealismo y materialismo en las prácticas sociales, formulaciones simbólicas y artefactos fisicos asociados con la «alta tecnología» y con la cultura científica.
(Haraway, p.262)

Claro, en la cita anterior hay más información, no obstante, la traigo a colación porque algo que me llamó mucho la atención de esta parte del libro es pensar en ciertos conceptos más allá del dualismo. Pues, pareciera que en esos dualismos que trazamos casi naturalmente las cosas se opusieran entre sí. Con Haraway se puede llevar más allá la mirada; a no limitarse a la dualidad o contradicción, sino ver cómo hoy en día hay cosas que no necesariamente son distintas. En ese sentido es muy interesante la unidad que propone Haraway cuando habla de los distintos feminismos y sus luchas.


viernes, 15 de mayo de 2020

Diario 2


Llevo algunos días mal y eso me da miedo.
Estoy más aferrada a la nada que a un algo.

Me siento sola, tonta y torpe.
Estoy vacía, hueca y canso.

Me duele la cabeza, el hombro y la espalda.
Me cuesta respirar, llorar y reír.
Cuesta vivir y cuesta morir.

En estas últimas dos semanas me he llenado de angustia, algo me está pasando y ni siquiera lo entiendo. Siento mucho dolor, incluso en lugares donde nunca lo sentí. Algo me está quebrando, va saliendo y se sobrepone. Si es emocional o es corporal poco importa, esto me rompe por dentro y por fuera.

Pero, hay que mantener la compostura para la academia.
Pero, no importa porque debo entregar trabajos.
Pero, no importa porque debo no incomodar con mi sensibilidad.
Pero, debo seguir viviendo… aunque mi eje se pierde.



Pensaba leyendo a Haraway que de verdad debemos apostarle a una nueva objetividad y que debemos comprender que aún en los momentos de mayor llanto algo debe rescatarse ¿no? Debe haber alguna explicación. Desde esta postura podría escudarme y comprender que debido a mis múltiples particularidades y condiciones soy quien soy… O sino la única reflexión que me queda es que soy una inútil, que es a la conclusión a la que llego cada vez que me siento derrotada.

Pensaba en la autora porque en las instituciones siempre me he sentido menos, así en muchas ocasiones nadie me lo diga. Ya estoy adoctrinada. La vida, las instituciones y todo ha funcionado: inyectaron en mi lóbulo frontal la idea de que nunca voy a ser suficiente ni para nada, ni para nadie.

¿Horrible? Sí, lo es. Imposible no llorar asumiendo esto.

Por ello Haraway termina siendo algo de luz en todo esto, ella me concede una oportunidad de creer que no tengo que saberlo todo, ni ser como los hombres, ni conocer metódicamente como la ciencia ni nada de eso para proponer algo, para crear conocimiento y que este sea válido.
Sin embargo, es difícil ir hacia la luz cuando toda la vida se ha estado en la oscuridad, primero por el lugar en el que nací, después por el género, luego la orientación, luego…

Es difícil, pero Haraway deja la inquietud para empezar a deconstruir cositas…




jueves, 14 de mayo de 2020

Co-ponencia Tania Montenegro


Para comenzar quiero agradecer a Tania Montenegro ― la ponente― por su trabajo, yo sinceramente tuve algo de dificultad en el manejo de conceptos con Haraway (no sé si soy dispersa, ansiosa o tengo dificultades de comprensión), pero al leer esta ponencia tuve mayor claridad; de repente parecía que entendí todo lo que había leído con anterioridad. Por otro lado, creo que el video le hace muy buen complemento al texto escrito, pues aunque tratan de lo mismo el video parece responder a las dudas que surgieron a propósito de la ponencia.
Ahora bien, me remito al cuarto apartado de tu ponencia Conclusión: Epistemologías del reconocimiento, aquí podemos ver que Haraway le apuesta a una nueva objetividad y a cómo el hecho de resignificar esta implicaría una transformación en la ciencia y en la forma en que se da el conocimiento, en tus palabras «podría cambiar sustancialmente los modos y estrategias de investigación, no solamente a nivel científico y tecnológico, sino también social», posteriormente nos traes una referencia de Warren que me gustaría que profundizaras para hallar mayor relación con lo que se estaba planteando anteriormente.
Teniendo en cuenta lo anterior, quedo algo inquieta sobre la relación de Warren con el tema de la objetividad y la visión de la que venías hablando a lo largo de la ponencia. En el minuto 7:54 de tu video afirmas que la autora también maneja un conocimiento situado y aquí encuentro un punto en común, pero ¿por qué tomar específicamente El poder y la promesa del feminismo ecológico? ¿Acaso solo en este texto de la autora se piensa en un conocimiento situado?
Te confiero que no he leído a Karen Warren, puede ser esa la razón de mi inquietud, por ello me gustaría que profundizaras en la relación o en la relevancia de traerla a dialogar en tu ponencia.


PDT: Me disculpo por no subir la co-ponencia en un formato de video, tuve dificultades a la hora de exportar y resulta que no guardé como debía, luego desistí.

lunes, 11 de mayo de 2020

Respuesta a co-ponencias

En el siguiente video intento entrar en diálogo con las preguntas y comentarios propuestos por mis compañerxs del seminario y por la profesora. En el video encontrarán que hice una reducción de las preguntas ya que varias eran similares pero tuve en cuenta todas las co-ponencias del curso.

Muchas gracias a todxs por permitirme crecer en mi proceso. 








lunes, 4 de mayo de 2020

Ponencia


Conocimientos situados: la cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la perspectiva parcial

En el siguiente texto pretendo sintetizar las ideas principales que se encuentran en Donna Haraway (1995) en el capítulo Conocimientos situados: la cuestión científica en el feminismo y el privilegio de la perspectiva parcial de la página 313-323 del libro Ciencia, cyborgs y mujeres. Para ello, dividiré este trabajo en tres partes: en primer lugar hablaré de la autora, en un segundo momento reconstruiré el capítulo teniendo en cuenta algunos conceptos claves ― construccionismo social, objetividad y ciencia―, finalmente se encontrará una conclusión y de forma simultánea habrán algunas preguntas que dinamizarán un poco el diálogo.

1.      Donna Haraway

A modo de introducción quiero abordar, de forma breve, a la autora, pues de este modo podremos comprender el porqué de sus planteamientos así como la formación que la misma tiene. Dado lo anterior, Donna Haraway nació en Denver, Colorado en el año 1944, es bióloga aunque se mueve en múltiples áreas, de modo que también se desempeña como profesora, filósofa y zoóloga.
Es interesante, específicamente en este texto, tener en cuenta su formación en la ciencia, pues su crítica tiene fundamento, ella no habla de ciencia porque sí  o desde lo que imagina que es esta, ella hace una crítica a lo que realmente conoce, estudia y ha dedicado su vida.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que sus estudios han sido y son transversales en diferentes áreas del conocimiento. En este sentido, Haraway tiene intereses particulares pero estos no son distintos en cada área, dicho de otro modo, la autora trabaja el tema del medio ambiente, la ciencia ficción, feminismo, política etc. Y todo tiene que ver, todo lo ve desde la filosofía, la biología, la zoología y antropología.
Finalmente, en este apartado considero relevante comprender las dificultades que Haraway ha tenido en el terreno de la ciencia, pues se ha visto muy criticada por sus colegas debido a su concepción de realidad, verdad y objetividad; términos que de algún modo configuran a la ciencia. En este orden de ideas, en algunas entrevistas Haraway manifiesta que científicos interpretan sus planteamientos como constructivismo social, cosa que se recrimina en el campo de la ciencia ya que se puede llegar a la relatividad de los conceptos… estos se vuelven una configuración social y no un saber real.

2.      Conocimientos situados.

Quiero iniciar este apartado con la idea central que extraigo de este capítulo, esta es, que los (as) científicos también son comunidades culturales que tienen interpretaciones del mundo, estas delimitan y configuran cómo debe ser el conocimiento que se produce.
Ahora bien, teniendo en cuenta esa premisa, podemos inferir que la ciencia a lo largo de la historia ha sido comprendida como la que posee y conoce la verdad de las cosas, así pues, cualquier saber que se salga de sus reglas o que no sea objetiva no es un conocimiento válido. Esto anterior resulta muy problemático en el sentido en que «se nos prohíbe no tener un cuerpo o poseer un punto de vista o un prejuicio en cualquier discusión» (Haraway, p. 314), la ciencia entonces se convierte en una forma de poder: pues por medio de la retórica de la misma nos convencemos de la realidad que esta difunde y además creemos que lo que diga la ciencia es una verdad absoluta, no podemos pensar, creer, discutir, refutar o proponer algo distinto simplemente porque no somos científicas(os) y nuestro saber no es válido, no es objetivo.
No obstante, la autora pone de manifiesto que esta no es una dificultad que exista solamente en la ciencia, sino que también se puede evidenciar en el campo de la filosofía (y probablemente en muchos otros campos del saber), de modo que «lo que tiene la etiqueta de conocimiento es controlado por los filósofos que codifican la ley del canon cognitivo» (Haraway, p. 314), es decir que lo que encontramos muchas veces en la filosofía es que esta se muestra como el verdadero conocimiento, son los filósofos entonces los que esbozan qué es saber y qué no lo es, qué es válido y que no. De modo que los filósofos también ejercen poder desde su campo de estudio, ya que pretenden universalizar conceptos y de este modo distanciarse de lo subjetivo o de lo que la autora denomina como «convicciones internas».
Teniendo en cuenta lo anterior, quiero resaltar una metáfora que hace la autora con respecto al conocimiento y la forma en que llegamos a él y es que este es «una especie de académico campo de batalla automatizado, en el que los destellos de luz piden a los contendientes que se desintegren entre ellos (¡vaya metáfora!) para poder permanecer en el juego del conocimiento y del poder» (Haraway, p. 319). Siento entonces que el conocimiento es realmente lo que la autora dice: un campo de batalla, eso lo podemos ver de forma más explícita con la contingencia que estamos viviendo a nivel mundial en donde encontrar una vacuna contra la COVID-19 se trata de una carrera, una competencia entre potencias por quién sabe más, quién tiene las mejores herramientas y quién gana mayor poder al encontrarla.
Ahora bien, algo que permea el texto constantemente y que ya he mencionado, es el tema de la objetividad y específicamente cómo el conocimiento es más relevante conforme a la objetividad. Se entiende el saber objetivo como algo que se basa en hechos reales, en la lógica o en algo que se puede probar y no en algo que se base en creencias propias, en las emociones, sentimientos, en contextos específicos etc. Pues estos últimos permean todo de subjetividad y pierden su validez.
Sin embargo, Haraway nos plantea que el conocimiento es situado y en ese sentido hay que tener en cuenta la clase, la raza, el género y las posibilidades económicas, ya que todo esto influye en el conocimiento, no se puede pretender que todo concepto se aplique en todo lugar de la misma manera. De este modo, la autora manifiesta que los científicos también son una comunidad cultural y al final también crean a partir de unas condiciones específicas que estos poseen.
Finalmente, la posición de Haraway con respecto a la objetividad es que «las feministas no necesitan una doctrina de la objetividad que prometa trascendencia, una histeria que pierda la vista de sus mediaciones en donde alguien pueda ser considerado responsable de algo, ni un poder instrumental ilimitado» (Haraway. P, 322), en ese sentido, ella pone de manifiesto que no pretende teorizar el mundo a partir de conceptos inmóviles que actúen para todo contexto de la misma manera.

3.      Conclusiones e inquietudes

Donna Haraway nos trae un problema interesante, este es, el poder que tiene la ciencia y la filosofía en el conocimiento, además hay una invitación a pensarnos el concepto de objetividad en el saber y porqué esta tiene mayor validez que aquellos saberes que se dan desde convicciones propias, situaciones particulares y contextos específicos.
Es fundamental esta reflexión que plantea Haraway porque inconscientemente le damos poder a distintos conocimientos y nos desconocemos a nosotras(os) mismas(os) y lo que tenemos por decir, siempre con el argumento de que no es un saber objetivo. Además, habría que situar esta discusión a cómo a las mujeres nos han sometido al conocimiento de los hombres; crecemos pensando que ellos tienen la razón, queremos parecernos a ellos, nos hacen creer que es así y al final no se tienen en cuenta nuestras circunstancias particulares.
Dado lo expuesto en este trabajo, quiero dejar algunas preguntas abiertas con el fin de que me ayuden a tener claridad con respecto a algunas inquietudes que surgieron gracias a este texto, así las cosas: ¿por qué Haraway no es construccionista social? ¿De qué manera podemos reconocer conocimientos situados cuando se nos exige conocer la forma en que algún filósofo se pensó una problemática? Y en este mismo sentido ¿hay que fundamentarse primero teóricamente sobre lo que dicen algunos filósofos ilustres y luego sí pensar de forma situada… o al contrario?
Para finalizar, me gustaría que a forma de comentarios dejaran preguntas que surgieron a propósito del texto, puede que entre nosotras(os) podamos aclarar cosas o que por lo menos nos inquietemos, pues la filosofía no se trata de tener respuestas siempre, sino también de preguntarse cosas.



Link del video donde presento la ponencia: https://youtu.be/EUF-5R7Lgmw

A continuación dejo un link donde encontrarán unas entrevistas realizadas a la autora, en ellos me base un poco para escribir el primer apartado.


Bibliografía
Haraway, D. (1995). Manifiesto para ciborgs: ciencia, tecnología y feminismo socialista a finales del siglo XX", en Ciencia, cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Madrid: Cátedra.